CREANDO VÍNCULOS

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Poco a poco y después del nacimiento, los padres tendrán que enfrentarse a una nueva situación producida por la llegada del hijo real que tendrá que hacerse hueco en la cabeza de éstos desplazando al hijo imaginario que les acompañó durante estos 9 meses.

Estos primeros momentos son importantes para la relación entre el bebé y la persona encargada de esas primeras atenciones y que generalmente suele ser la madre. Tendrán que ir creando pautas de interacción y ritmos recíprocos. La madre tendrá que aprender a escuchar a su bebé, más allá de su propia angustia. Aprenderá que su bebé tiene momentos de atención y otros de desatención y podrá tolerar aquellos donde sienta que no hay conexión entre ambos. Es más fácil si la persona que hará esa función de acogimiento entiende que es algo normal y aprende a respetar las necesidades del bebé a la vez que va introduciendo más elementos en la interacción para que ésta sea cada vez más rica y amplia.

Este proceso será más natural para la madre que ha podido sentirse emocionalmente cercana a su hijo durante el embarazo, y que ha podido establecer una comunicación con él porque confiará en que puede descodificar sin problemas las señales que el bebé emite de displacer. Sabrá si tiene hambre, sueño, dolor. Sólo ella sabrá cuándo darle de comer y cuando esperar, lo que ayudará al bebé a ir incorporando aspectos buenos de la madre que lo calmen y le enseñen a esperar. De esta manera el bebé aprenderá a regularse. Para muchas madres es difícil establecer una buena conexión con sus bebés porque sus propias angustias impiden escuchar lo que éste necesita. Lo más importante es tener confianza en que nadie mejor que ellas sabrán cuidar de su bebé.

 

BELÉN ALONSO MUÑOZ

Psicóloga Clínica

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