¡DESENGÁNCHATE DE LA COMIDA!

Jueves-1

 

Hoy vamos a analizar qué argumentos o justificaciones nos damos para comer en muchas ocasiones en las que sólo hay motivos emocionales. ¿Cuántas veces te has dado cuenta de que estás comiendo sin hambre porque te encuentras estresado/a, nervioso/a o simplemente porque quieres celebrar algo? ¿Cuántas veces acudes a la nevera fuera de horas en un acto reflejo e impulsivo? Este impulso que “nos lleva a…” y que nos es difícil controlar, es donde tenemos que poner nuestro punto de atención. Encontrar la motivación que hay detrás de esos impulsos nos ayudará a ir controlándolos poco a poco. A veces es más complicado parar esa tendencia porque responde a patrones adquiridos como manera de resolver conflictos pasados. Si esto es así, no dudes en pedir ayuda profesional para poder trabajar y resolver esos conflictos de otra manera que no sea a través de la comida.

¡RECUERDA! Cuando tengas hambre…

  • Párate a pensar a qué responde esa sensación que has detectado como “hambre”. Si es por razones físicas o por otras razones, así poco a poco conseguirás que entre tu estado emocional y tu acción de comer haya un espacio para cuestionar ese hambre.
  • Detecta cuáles son aquellas situaciones que te generan más estrés, nerviosismo, ansiedad y pon especial cuidado para no recurrir a la comida para calmar estos estados.
  • Practica el “NO” como respuesta a muchas situaciones en las que la comida supone un entretenimiento o taponamiento de un malestar. El “NO” es una manera de poner un límite en algo sobre lo que no controlas, reflexiona también en qué otras situaciones te cuesta decir que NO.
  • Realiza ejercicio moderado a menudo.

 

– La comida está muy relacionada con estados emocionales por eso cuesta tanto quitar esa asociación entre sentirse de una manera y comer. Las personas “enganchadas” de forma más o menos intensa a la comida, necesitan adquirir otras herramientas para resolver sus conflictos, conflictos que tienen un origen en desajustes emocionales en edades tempranas.

 

No es necesario llenar todos los huecos. Si estás enganchado/a a la comida, no dudes en pedir ayuda.CONSIGUE UNA ALIMENTACIÓN CONSCIENTE

BELÉN ALONSO MUÑOZ

Psicóloga Clínica

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