LA FUNCIÓN PATERNA

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¡¡Felicidades a todos los papas!!

 

Aprovechando el día que celebramos queremos seguir acercándonos a esta importante figura en la vida de todos nosotros.

 

Hoy en día, estamos viviendo importantes cambios en la estructura familiar. Vemos familias que están compuestas por dos papás o dos mamás; familias que forman madres solteras o padres solteros, familias que se componen de padres divorciados que vuelven a crear una nueva familia, etc… Y nos preguntamos ¿qué pasa en estos casos con la función paterna y la función materna?. ¿Cómo influye en la vida de los hijos?.

 

La función paterna es una función relacionada con el padre pero que puede llevar a cabo otra persona. Gracias a esta función se produce una operación psicológica que ayuda al niño a reconocerse como diferente a la madre. Esta función sirve para ordenar el psiquismo y afirmar la identidad. La persona encargada de introducir esta función es la madre. Es ella, quien al dirigir su atención hacia el padre permite que el hijo también salga de esa relación fusional con ella y empiece a mirar hacia el exterior. Si hay una madre que no dirige la atención hacia fuera de su hijo, hacia el padre y no le da un lugar importante, esta función no podrá ejercerse por el hombre.

El padre es quien permite al hijo tomar contacto con la realidad, asumir la frustración de que uno no lo tiene todo ni lo es todo para otra persona, permite abrirse al mundo y reafirmarse como persona. Es una pieza clave para desarrollar una buena estructura psíquica.

 

Hay diferentes formas de ejercer la función paterna. ¿Cuál te parece la más adecuada?.

 

PADRE AUTORITARIO

El padre que coloca a sus hijos en la posición de subordinados es un padre celoso que esconde, tras la posición de poder, el miedo a ser desplazado por ellos. El que se siente irreprochable y que todo lo hace bien, que no acepta equivocaciones y fallos, el padre que está presente en todo y controla en exceso, no da margen a sus hijos para que confíen en sí mismos. Al hijo le provoca un sometimiento que le impedirá adoptar la posición activa y viril que todo hombre necesita, por lo que se quedará apegado a la madre en una posición infantil y dependiente. En el futuro, quizás buscará una mujer que actúe también como madre en la pareja. A la hija le crea una imagen poderosa que tampoco le permite rebelarse y probablemente la llevará a someterse a otro hombre o por el contrario a elegir una pareja débil que reflejará el aspecto insuficiente del padre. Cuando un padre recurre al autoritarismo es porque no puede ejercer la autoridad.

EL PADRE DESVALORIZADO

Un padre frágil y poco consistente transmite un desamparo psicológico difícil de superar, ya que un padre devaluado no ejerce como tal; no es capaz de poner límites. Normalmente este tipo de hombres se esconde tras la madre, en quien delega su lugar. Transmite a los chicos una identidad frágil y no ayuda a afirmar la feminidad de las chicas.

EL PADRE AUSENTE

El padre es indispensable para la construcción de la personalidad, ya que es el encargado de separar psicológicamente al niño de la madre para posibilitarle la operación de adquirir una identidad propia. Pero, como hemos dicho, es la madre quien hace de puente entre el padre y sus hijos. Si la madre corta el paso al padre, perjudica la evolución de los hijos y los hace más dependientes y menos autónomos. Cuando hablamos de padre ausente nos referimos al padre que carece de la fortaleza necesaria para implicarse en la función paterna.

EL PADRE ADECUADO

Un padre capaz de cumplir bien su función se implica en la educación de su hijo y lo respeta para que sea autónomo. Es coherente en lo que dice y confía en sí mismo, pero también puede a veces cuestionarse a sí mismo. No tiene miedo de sus fallos ni de los de sus hijos, porque sabe aprender de sus errores y no es prepotente.

 

Sea como sea la familia a la pertenezcan los hijos, lo importante es que ambas funciones, la materna y la paterna estén bien realizadas, diferenciadas, y que el adulto sea capaz de marcar unos límites adecuados a los hijos.

MARTA TRELL LESMES
PSICÓLOGA CLÍNICA

AMABE Psicólogos
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