¿SABES QUE OCURRE CON TU CUERPO CUÁNDO COMES DE FORMA RÁPIDA Y SIN PAUSAS?

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Comer rápido tiene efectos negativos sobre nuestra salud, afectando de forma concreta al aparato digestivo se refiere, ya que el funcionamiento de éste empeora considerablemente y con él la asimilación de los alimentos por parte del organismo, algo que nos afectará sobre manera a la hora de mantener una correcta salud física. A continuación te revelamos algunas de las consecuencias que puede tener para tu cuerpo el consumir alimentos de forma rápida:
Aumento de peso
El cerebro y el estómago trabajan en sincronía para controlar el apetito. Este proceso no es instantáneo; de hecho, tu estómago demora alrededor de 20 minutos en comunicarle al cerebro que ya has comido suficiente. Por este motivo, si comes muy rápido, habrás tragado muchas calorías, antes de que tu estómago haya podido avisarle a tu cerebro que no las necesitaba. Y todos sabemos que las calorías en exceso terminan traduciéndose en kilos indeseados. 
Indigestión
Comer rápido es un camino directo a la indigestión. Entre sus principales síntomas se encuentra el ardor estomacal y la pesadez. El malestar cede una vez que el cuerpo ha podido terminar de digerir los enormes pedazos de comida que has engullido
Disociación de señales
Cuando comes muy rápido, dejas de escuchar a tu cuerpo. Esto te lleva a perder la noción de si tienes hambre o estás satisfecho. Con el tiempo, dejas de ser sensible a las señales de apetito y saciedad y comienzas a guiarte por deseos o impulsos emocionales. Y estos nunca son buenos consejeros.
Como la comunicación entre el estómago y el cerebro tarda 20 minutos, trata de que tus comidas duren al menos este tiempo. Ten en cuenta estas consecuencias, encuentra en tus comidas una oportunidad para el disfrute: deléitate con los sabores, maravíllate ante los diferentes colores… Comer es sencillamente genial.
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Pon en orden tu mente, vivirás mejor

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