EQULIBRIO EMOCIONAL

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En general, todos pensamos que dominamos nuestras vidas, pero esto no es del todo cierto. En nuestro psiquismo existe una especie de caja oscura, cuyos contenidos, en ocasiones, no sabemos descifrar. Hablamos del mundo emocional que habita en nuestro inconsciente y que a veces nos lleva a hacer cosas que no entendemos, como enamorarnos de quien nos hace daño, nos impide dormir, nos convierte en agresivos, nos bloquea a la hora de relacionarnos con los demás, nos lleva a comer compulsivamente, etc.

Encontrar el equilibrio emocional no es fácil. ¿Cuándo podemos considerar que lo hemos alcanzado?. Quizá estamos cerca de él cuando sentimos que dirigimos nuestras vidas y que nos gusta cómo lo hacemos. Cuando somos conscientes de nuestros deseos, nuestras necesidades, inquietudes, cuando sabemos defendernos y cuidarnos… Es importante también, ser capaces de decir NO a lo que nos perjudica, poner límites a las personas que nos rodean y a nosotros mismos.

Cuando no podemos disfrutar de lo que la vida nos ofrece, nos invade un malestar que con frecuencia se traduce en una queja continua, en angustia, en dificultades en las relaciones con los otros. En estas situaciones aparecen los conflictos en el ámbito personal y laboral; aparece “la inestabilidad emocional”.

Si estamos en esta situación de constante queja, lo que nos puede ayudar a encontrar ese equilibrio emocional, es ordenar en nuestra mente aquellas cosas que más nos están preocupando. Es de gran ayuda, expresar nuestras inquietudes, ponerle palabras a nuestro mundo emocional, porque lo que no podemos expresar en palabras, se manifiesta en conflictos en nuestra personalidad o en las relaciones con los demás. Muchas veces aparecen los síntomas cuando hay una ausencia de palabras, de reconocimiento de lo que nos pasa.

Tener un diálogo interno tranquilizador, nos permite permanecer en el equilibrio. Para ello, es fundamental aprender a reconocer nuestros errores y nuestras debilidades, sin castigarnos o criticarnos duramente, sino entendiendo que forman parte de nosotros y que siempre nos aportan algo más de lo que aprender. En este diálogo que decimos, también es importante ser capaces de reconocer nuestras habilidades, nuestros aciertos, nuestros gustos y opiniones…. quizá el equilibrio se encuentra, en no negar ninguno de estos polos, ni el negativo, ni el positivo. Aceptar que ambos forman parte de nuestro mundo emocional, por lo tanto, son parte de nosotros mismos.

La salud mental está muy relacionada con la capacidad de amarnos allí donde más débiles somos. Paradójicamente esto nos hace más fuertes, desde el punto de vista psicológico. Si aceptamos nuestras limitaciones no tendremos miedo a mostrarlas a los que nos rodean, por tanto, podremos relacionarnos de forma mucho más tranquila y gratificante.

El mundo emocional pertenece a aquello que menos podemos controlar y que nos hace sentirnos más vulnerables; quizá sea ésta una de las razones por las que huimos de profundizar en él. Pero, ¿es posible avanzar en el grado de satisfacción personal e independencia si no somos capaces de hacernos cargo de este mundo interno?. ¿Puedo encontrar la “felicidad” anhelada si no sé reconocer lo que me hace feliz y lo que deseo realmente?, si sólo miro lo que no me gusta y no tengo en mi vida, no conseguiré mi objetivo.

MARTA TRELL LESMES
Psicóloga Clínica
AMABE Psicólogos
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Pon en orden tu mente, vivirás mejor

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